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10 datos que vas a querer conocer sobre las Barrancas del Cobre
¿Qué son las Barrancas del Cobre de México? Conoce este paisaje increíble y todo lo que ofrece a quien lo visita. ¿Será tu próximo destino de viaje?
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Hayas oído hablar o no de las Barrancas del Cobre, aquí tienes una lista de datos que convencerá a cualquier viajero de conocer este destino espectacular. ¡Es hora de poner este rincón poco recorrido de México en la lista para tu próxima aventura!

1. Las Barrancas del Cobre son mucho más grandes de lo que crees
Las Barrancas del Cobre son en realidad un conjunto de 6 barrancas que cortan la Sierra Madre Occidental, en el noroeste de México. Los ríos labraron estos cañones impresionantes en montañas de origen volcánico. Hoy esos ríos se juntan para formar el río Fuerte y terminan desembocando en el golfo de California.
Sumada la longitud de todas las barrancas, el sistema resulta nada menos que cuatro veces más grande que el Gran Cañón de Estados Unidos. En algunos puntos es incluso más profundo que el Gran Cañón: más de 1 milla (1.6 km 1 mi) de hondura.
El borde de la barranca está a 8,200 pies (2,500 m 8,200 ft) de altitud y está lleno de salientes de roca y caídas a plomo. En el documental de Netflix The Evolution of Us, las Barrancas del Cobre se describen como «uno de los paisajes más extremos del mundo».

2. Las Barrancas del Cobre no son una mina de cobre
Aunque hubo minería de cobre a pequeña escala, del sistema de barrancas se ha extraído sobre todo plata y oro. Los españoles descubrieron estos metales preciosos en el siglo 17 y la minería no ha parado desde entonces.
Aunque sí se extrajo cobre en la zona, el nombre Barrancas del Cobre viene simplemente del color rojizo, como de cobre, de las paredes de la barranca.

La minería en las Barrancas del Cobre sigue hasta hoy y ayuda a que México sea el mayor productor de plata del mundo.
Al pasar por los pueblitos metidos entre las barrancas, a veces ves a los vecinos lavando oro y plata o procesando el mineral en su patio.
3. En las Barrancas del Cobre viven los corredores de fondo más rápidos del mundo
El pueblo tarahumara, o rarámuri como se nombra en su propia lengua, tiene su casa en las Barrancas del Cobre. Es un pueblo indígena que protegió su cultura y su forma de vida retirándose a lo más hondo del sistema de barrancas hace unos 400 años, cuando los españoles llegaron al norte. Viven tan aislados y son tan reservados que no hay estimaciones precisas de cuánta gente son.
En los últimos años, los tarahumaras han llamado la atención de investigadores y de aficionados al atletismo por su capacidad asombrosa para correr distancias larguísimas. Corredores tarahumaras han ganado carreras y maratones por todo México y Estados Unidos, muchas veces en huaraches y con su ropa tradicional. En casa, en las Barrancas del Cobre, organizan cada año una carrera de 60 millas (96 km 60 mi) y se sabe que llegan a correr hasta 125 millas (200 km 125 mi) de un tirón. Y no solo son distancias extremas: las hacen en un terreno extremo, de veredas angostas y caídas a plomo.
Son un pueblo extraordinario, y un viaje por las Barrancas del Cobre seguramente incluirá un encuentro con quienes eligen dejarse ver y no esconderse entre las barrancas.

4. Las Barrancas del Cobre son el escenario de una proeza de ingeniería.
A mediados de los años 1800, un hombre llamado Albert K. Owen imaginó un ferrocarril que uniera el medio oeste de Estados Unidos con la costa del Pacífico, en el noroeste de México. Quería acortar los tiempos de traslado y, al final, tener mejor acceso a los mercados de Asia y el Pacífico.
No alcanzó a ver su sueño hecho realidad. Aun así, para el final de ese siglo ya había comenzado la construcción de una vía que atravesaría el terreno durísimo de las Barrancas del Cobre. Entre problemas de financiamiento y ataques ocasionales de revolucionarios como Pancho Villa, el ferrocarril no se terminó sino hasta 1961.
La vía que hoy va de la ciudad de Chihuahua a Los Mochis, en la costa del Pacífico, necesitó, según la cuenta del propio operador en su historia del ferrocarril, 86 túneles y 175 puentes. En un túnel la vía da un giro de 180 grados mientras baja 100 pies (30 m 98 ft) dentro de la pared de la barranca.
Con 400 millas (650 km 405 mi) de vía, es de verdad un logro de ingeniería notable.

5. El Chepe es la mejor forma de conocer las Barrancas del Cobre.
Hay carretera hasta Creel y hasta el borde de la barranca en Divisadero, pero ningún camino sigue las barrancas como lo hace la vía. Sin duda, la mejor manera de ver y disfrutar las Barrancas del Cobre es a bordo del Chepe, el tren de las Barrancas del Cobre.
El Chepe, nombre que viene del nombre formal de la vía, Chihuahua al Pacífico, es uno de los pocos trenes de pasajeros que quedan en México. El tren original, hoy llamado Chepe Regional, es ante todo el transporte de la gente de la sierra: une la ciudad de Chihuahua con Los Mochis, en la costa del Pacífico, y para en 16 estaciones. Es una oportunidad excelente para conocer las culturas del norte de México.
El Chepe Express, que entró en servicio en 2018, es el tren pensado para los visitantes. Corre entre Creel y Los Mochis con tres clases, vagón bar, el restaurante Urike y, para Primera Clase, un vagón terraza.
En cualquiera de los dos trenes del Chepe, el pasajero se lleva vistas únicas de algunos de los paisajes más notables de las Barrancas del Cobre.

6. En las Barrancas del Cobre está una de las tirolesas más largas del mundo
Más o menos a la mitad del recorrido del Chepe, en la parada de Divisadero, hay un parque de aventura con una tirolesa montada en un cable de 2,554 m (8,380 pies) de largo. La ZipRider, como se llama, corre hasta 290 m (950 pies) sobre el suelo, y el parque la presenta como una de las tirolesas más largas del mundo en su tipo. El parque tiene además un circuito de siete tirolesas, cerca de 5 km 3.1 mi en total, que presenta como el circuito de tirolesas más largo de Latinoamérica.
El Parque de Aventura tiene también una serie de tirolesas más chicas, puentes colgantes, escalada en roca, ciclismo de montaña y más. Si la velocidad no es lo tuyo, puedes subir al teleférico y ver el sistema de barrancas desde otra perspectiva, con calma. El restaurante con piso de cristal del parque ofrece además vistas únicas y de vértigo de las Barrancas del Cobre.

7. En las Barrancas del Cobre están las dos cascadas más altas del país.
Metidas en la más ancha de las barrancas hay dos cascadas espectaculares, separadas apenas por unas millas. La Cascada de Piedra Volada es la más alta de las dos. La CONANP, la dependencia federal que administra el parque nacional vecino, la llama la cascada más alta de México, con 453 m (1,486 pies), y dice que se puede ver en la temporada de lluvias. Su nombre habla de una *piedra que voló*, no de una piedra rodada. A Piedra Volada conviene verla de lejos, porque no hay mucho para caminar junto a la caída misma. Además se seca poco después de la temporada de lluvias, así que el mejor momento para verla es entre junio y octubre.
La cascada de Bassaseachic cae 246 m (807 pies) por la pared de la barranca en una sola caída libre. La CONANP cuenta a las dos entre las cascadas más altas de Norteamérica, y la diferencia entre ellas es el agua: Piedra Volada solo corre después de las lluvias, mientras que Bassaseachic mantiene un flujo permanente que varía con la temporada. Alrededor de esta cascada hay muchos senderos que permiten verla desde todos los ángulos, y está en su punto más espectacular durante la temporada de lluvias o justo después, entre junio y octubre.
Alturas, nombres y cuál de las dos corre todo el año: CONANP, Parque Nacional Cascada de Bassaseachic, consultado el 21 de septiembre de 2026.
La forma más fácil de ver las cascadas de Piedra Volada o de Bassaseachic es contratar un tour desde Creel, un pueblo pequeño sobre la ruta del Chepe. Puedes conocer más sobre qué hacer en Creel haciendo clic aquí.
8. Aun en invierno crecen plantas tropicales dentro de las Barrancas del Cobre.
El punto más alto de las Barrancas del Cobre está a 8,300 pies (2,540 m 8,330 ft) y el más bajo, a 1,800 pies (550 m 1,800 ft). Esa variación brutal de altitud significa cambios brutales de clima. En el pueblo de Divisadero, uno de los puntos más altos de las Barrancas del Cobre, el invierno puede caer a 0 °C 32 °F de noche y a veces hasta nieva. Mientras tanto, en el fondo de la barranca de Urique, la más profunda de todas, las temperaturas de invierno rondan los 75 °F (25 °C) de día.
Esas variaciones de clima sostienen una vegetación muy variada a lo largo de las barrancas. En las partes altas dominan los pinos y los abetos. En las partes bajas, en el fondo de las barrancas, el clima se considera subtropical y ahí encuentras higueras y palmas. Entre los dos extremos de altitud hay mucha otra flora, incluidas varias especies de cactus.
Estas variaciones de clima han sido muy importantes para el pueblo tarahumara: muchos viven de forma seminómada y bajan a las barrancas en los meses más fríos del invierno.

9. No todas las aseguradoras cubren un viaje a las Barrancas del Cobre
Los gobiernos de la mayoría de los países publican avisos de viaje para destinos de todo el mundo. Algunas aseguradoras de viaje pueden usar después esos avisos para rechazar una reclamación, aunque la reclamación no tenga nada que ver con el aviso.
Sin embargo, hay aseguradoras que sí dan cobertura a pesar de los avisos oficiales. Haz clic aquí (en inglés) para ver algunas sugerencias según tu país de residencia.
Vale la pena saber qué dicen los avisos de tu gobierno y luego leer la letra chica antes de contratar el seguro de viaje. Incluso si ya tienes cobertura por una tarjeta de crédito o por tu plan de prestaciones, háblales antes de salir y diles con precisión a dónde vas a viajar en México. Casi siempre, una aseguradora no se va a tomar la molestia de avisarte que no vas a estar cubierto.
10. No hay mal momento para visitar las Barrancas del Cobre, pero hay temporadas mejores.
Las Barrancas del Cobre abarcan un paisaje tan diverso que cada pueblo de la vía del Chepe tiene un clima un poco distinto a lo largo del año. Por ejemplo, en invierno puedes contemplar el paisaje nevado mientras te acurrucas junto a la chimenea en el Hotel Divisadero Barrancas. Avanza unas cuantas horas por la vía y vas a querer ponerte el traje de baño para refrescarte en el mar de Cortés, cerca de Los Mochis.
Dicho eso, nuestra guía de la mejor época para ir saca la respuesta de las normales climatológicas oficiales y del calendario del tren, y se queda con octubre y noviembre, y luego marzo y abril. Todo el sistema de barrancas vive una temporada de lluvias en julio y agosto, que muchas veces se alarga hasta septiembre, y en mayo, junio, agosto y septiembre el Chepe Express solo corre de jueves a domingo. Apenas terminan las lluvias, el paisaje se pone verde y frondoso, los ríos van llenos y las cascadas se desbordan por los acantilados. Las temperaturas promedio de septiembre, octubre y noviembre son muy agradables: ni mucho calor ni mucho frío. Claro que esas temperaturas se repiten en abril, mayo y junio; la única diferencia es que para entonces la mayoría de los ríos se secaron y el paisaje está un poco menos verde.
Aunque el otoño y la primavera son épocas muy buenas, los meses de invierno también pueden ser muy fotogénicos. En diciembre, enero y febrero, pueblos como Divisadero a veces amanecen con nieve. Viaja unas horas más por la vía y en El Fuerte puede haber 30 °C 85 °F.
En resumen: las Barrancas del Cobre son espectaculares sin importar cuándo vayas.
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